El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, protagonizó ayer una jornada histórica en la Cumbre por la Paz celebrada en Barcelona. Ante un auditorio de más de 5.000 personas y arropado por el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, Lula lanzó un mensaje de resistencia progresista, criticando duramente el auge de la extrema derecha y la «parálisis» de los organismos internacionales frente a los conflictos globales.


Un movimiento global contra el extremismo y la desigualdad

Lula inició su intervención agradeciendo a Pedro Sánchez por la organización de este evento, calificándolo como el inicio de una «movilización global progresista» que no debe detenerse en los discursos. El mandatario brasileño subrayó que la democracia no ha muerto, pero que requiere de una coherencia absoluta por parte de los gobiernos de izquierda para no defraudar a la ciudadanía.

Foto: Ricardo Stuckert/PR

«Los gobiernos de izquierda ganan las elecciones con discursos de izquierda y creen en la austeridad. Nos transformamos en el sistema y por eso nos sorprende que el otro lado se presente como el antisistema», advirtió Lula con tono autocrítico.

Críticas a la gestión de la paz y el papel de la ONU

Uno de los puntos más tensos de su discurso fue la crítica frontal al Consejo de Seguridad de la ONU. Lula acusó a los cinco miembros permanentes de haberse convertido en «señores de la guerra» que priorizan sus intereses estratégicos sobre la paz mundial.

  • Conflictos actuales: Denunció el «genocidio» en Gaza y los bombardeos en el Líbano.
  • Soberanía e Irán: Elogió la valentía de Sánchez por no permitir el uso de bases españolas para acciones bélicas contra Irán y recordó su mediación en 2010 para evitar el enriquecimiento de uranio, un acuerdo que, según sus palabras, fue boicoteado por EE. UU. y la Unión Europea.
  • Multilateralismo: Exigió una reforma urgente de las instituciones financieras (FMI, Banco Mundial) y de la OMC para que el Sur Global deje de ser tratado como un «patio trasero».
Foto: Ricardo Stuckert/PR

La lucha contra la extrema derecha y la desinformación

El mandatario brasileño no eludió la política interna y regional, recordando que en Brasil se planeó un golpe de Estado real. Alertó sobre cómo la extrema derecha utiliza el odio, el racismo y la misoginia para canalizar la frustración de quienes el neoliberalismo ha dejado atrás.

«La desigualdad no es un hecho, es una elección política», afirmó, señalando a los «multimillonarios que concentran la riqueza mundial» como los verdaderos responsables del malestar social, frente a las mentiras que atacan a minorías y colectivos vulnerables.


Foto: Ricardo Stuckert/PR

Los mensajes clave de Lula en Barcelona

A continuación, recopilamos algunas de las declaraciones más potentes e inspiradoras del presidente brasileño durante su intervención:

  • Sobre la identidad política: «Nadie tiene que tener vergüenza de ser progresista o de ser de izquierda. Nadie».
  • Sobre la coherencia: «El primer mandamiento para los progresistas tiene que ser la coherencia. No podemos elegirnos con un programa e implementar otro».
  • Sobre la democracia: «La democracia no es un destino, es una construcción cotidiana. No hay democracia cuando un padre no sabe dónde ganar el próximo plato de comida».
  • Sobre el Consejo de Seguridad de la ONU: «Por amor de Dios, cumplan con sus obligaciones de garantizar la paz. Paren con esa locura de guerras, porque el mundo no soporta más».
  • Sobre la vejez y la lucha: «Lo que nos envejece es perder la motivación. Si nos levantamos con una causa, no envejecemos. Mi causa es la democracia, la libertad y la igualdad».
  • Sobre la dignidad internacional: «Nadie se mide por su potencia tecnológica o por los buques de guerra que tenga. Aunque sea pobre, hay una cosa que tenemos que tener: carácter, honestidad y decencia».
  • Sobre sus orígenes: «Todo lo que soy lo debo a mi mamá, que nació y murió analfabeta… pero lo que sé sobre carácter lo aprendí de ella».
Foto: Ricardo Stuckert/PR

Un domingo de fe y arquitectura: Lula y Janja visitan la Sagrada Familia

Tras la intensidad política de la Cumbre por la Paz, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, ha dedicado la mañana de este domingo a conocer el monumento más emblemático de Barcelona: la Sagrada Familia. Acompañado por su esposa, la socióloga Janja Lula da Silva, el mandatario brasileño ha realizado una visita privada al templo de Antoni Gaudí antes de poner rumbo a su siguiente destino oficial.

Fascinación por la obra de Gaudí

Foto: Ricardo Stuckert/PR

Lula, que en su discurso del sábado ya destacó la importancia de la «construcción cotidiana» de la democracia, se mostró visiblemente impresionado por la verticalidad y el simbolismo de la basílica. Durante el recorrido, la pareja presidencial prestó especial atención a la Fachada de la Natividad y al juego de luces naturales en el interior de las naves, un espacio que el mandatario definió como «un ejemplo del genio humano puesto al servicio de la espiritualidad».

Un gesto de cercanía y «carácter»

La visita no solo tuvo un carácter cultural. Lula aprovechó el trayecto para saludar a varios ciudadanos y turistas, muchos de ellos brasileños residentes en Cataluña, que se congregaron en los alrededores del templo. Este gesto refuerza el mensaje de «estar siempre del lado del pueblo» que marcó su intervención en la cumbre.

Foto: Ricardo Stuckert/PR
  • Diplomacia cultural: La comitiva brasileña fue recibida por representantes del Patronato de la Sagrada Familia, quienes explicaron los avances en la construcción de las torres finales, cuya finalización está prevista para los próximos años.
  • Janja, protagonista en la agenda: La primera dama, muy activa en la promoción de la cultura y los derechos sociales, compartió imágenes de la visita en sus redes sociales, destacando la conexión entre la biodiversidad que inspiró a Gaudí y la agenda climática que Brasil abandera globalmente.
Foto: Ricardo Stuckert/PR

«No se trata solo de piedra y cemento; es la prueba de que los grandes sueños requieren tiempo, paciencia y una voluntad inquebrantable», comentaron fuentes cercanas a la delegación brasileña sobre la impresión de Lula ante el templo.

Con este recorrido por el modernismo catalán, Lula da Silva cierra su paso por Barcelona, combinando la alta política internacional con el reconocimiento al patrimonio histórico de la ciudad que le ha servido de altavoz para su mensaje de paz.

Por Jesús Abad

Periodista multimedia desde 1996

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *