El programa radiofónico Glocal, conducido por el periodista Jesús Abad, ha conectado en directo con el Mediterráneo Oriental para entrevistar a la activista Laura Campos pocas horas antes de ser interceptada la embarcación en la que navegaba por las fuerzas del ejército israelí. La exalcaldesa de Montcada i Reixac nos atendió en la tarde de ayer domingo desde alta mar a bordo del buque Atlantic Blue, formando parte de la Global Sumud Flotilla. Esta delegación civil histórica navega con el objetivo de romper el bloqueo israelí y llevar ayuda humanitaria a la Franja de Gaza.
En esta amplia entrevista, que se emitirá mañana miércoles en el programa Global, se sincera al explicar que han avistado barcos del ejército israelí y su temor a ser detenidos en cualquier momento.
A pesar del cansancio acumulado tras muchos días de navegación y de no tener experiencia previa en el mar, Campos asegura que la moral de la tripulación se mantiene «bien alta». «Me está fascinando el medio marítimo (…), pero sentí que tenía que poner el cuerpo por Palestina y por Gaza», confiesa la activista al recordar los motivos que la impulsaron a sumarse a esta misión de alto riesgo.

El brutal asalto de la Armada israelí en aguas internacionales
La travesía de la flotilla no ha estado exenta de momentos extremadamente peligrosos. Laura Campos relató a Jesús Abad el gravísimo asalto nocturno que sufrieron frente a las costas griegas por parte de las fuerzas de ocupación israelíes, un ataque que se produjo en aguas internacionales y bajo la presencia de drones de Frontex (Unión Europea).
«Nos cogió muy por sorpresa esa intercepción. Estábamos a más de 600 millas de Gaza y jamás las fuerzas de ocupación habían hecho una cosa así».
Aunque el barco de Campos logró escapar, 22 embarcaciones fueron interceptadas y 180 activistas resultaron secuestrados ilegalmente. La activista denunció las «brutales palizas y torturas» sufridas por sus compañeros en lo que describió como una «pseudo cárcel en el mar». Según los testimonios de los liberados en Creta, los soldados israelíes mantuvieron a los tripulantes incomunicados, con colchones mojados para evitar su descanso, luz encendida permanentemente y escasez de agua y alimentos. Ante esto, Campos criticó duramente la «complicidad de muchos gobiernos, de la Unión Europea y de la comunidad internacional».
Logística, resistencia y barcos con «justicia poética»
A pesar de las pérdidas de embarcaciones por la intercepción y diversos problemas técnicos, la flotilla cuenta actualmente con 54 barcos en dirección a Gaza. En esta histórica expedición, destaca por primera vez el apoyo técnico, sanitario y logístico de grandes organizaciones como Open Arms y Greenpeace.
Campos también compartió detalles curiosos sobre la representación catalana en la misión. Entre los barcos destaca el Bribón, la antigua embarcación del rey emérito Juan Carlos I. «Se le pintó una ‘A’ anarquista, se feminizó a Bribona y creemos que es un poco de justicia poética que haya participado en una misión humanitaria», explicó, detallando que el buque acabó siendo interceptado y dejado a la deriva por las fuerzas israelíes. Actualmente, el Family —un barco recuperado por activistas turcos en aguas tunecinas— navega junto a ellos tras unirse en Turquía.
Activación de la alerta «SOS» ante el tramo final de la misión
Tras realizar una breve parada técnica de menos de 24 horas en Antalya (Turquía), la flotilla se encuentra en el tramo final y más peligroso del viaje, situándose a unos tres días o tres días y medio de llegar a las aguas de Gaza.
Campos admitió que la intercepción de los barcos se espera «en cualquier momento». Por este motivo, la organización ha activado el protocolo de los «vídeos SOS», grabaciones preventivas que los activistas realizan para que se difundan masivamente en redes sociales en caso de que las fuerzas israelíes corten las comunicaciones satelitales y procedan a su detención.
Al cierre de la entrevista en Glocal, Laura Campos recordó el significado de la palabra palestina Sumud: «Firmeza, perseverancia, resiliencia por la dignidad de un pueblo». Asimismo, hizo un llamamiento urgente a la sociedad civil para que actúe como altavoz, presione a los gobiernos y salga a la calle a manifestarse si se confirma el secuestro de las casi 500 personas que intentan abrir este corredor humanitario.
