A Messi se le acabó la paciencia. En estos momentos, la sensación en Barcelona es como la que se tiene cuando una gran empresa cierra o se va a otro destino porque realmente detrás de la camiseta de La Pulga hay más números que el 10.

Leo Messi, según Forbes, ingresaba unos 127 millones de euros al año entre su sueldo y publicidad. Aunque bien es cierto que los números no acompañaban al argentino en los primeros ocho meses de este 2020 y la cifra cayó hasta los 95 millones, debido a la suspensión de competiciones por la epidemia del coronavirus.

El puente hacia su retirada del fútbol estaba anunciado en el Barça por el propio Messi pero nunca nadie imaginó que aquel chaval que creció en la Masía, la escuela blaugrana, se despidiera enviando un burofax a través de sus abogados y que no se presentara a las pruebas de PCR previstas para el inicio de la temporada.

El caso va camino de una negociación que podría acabar en los tribunales. La Liga le reclama 700 millones de euros por bajarse del tren en marcha, aunque algunas voces de la directiva del FC Barcelona ya habían advertido que el argentino habría puesto como condición en su última renovación poder irse un año antes de acabar el contrato. Desde Can Barça se intenta salvar el matrimonio en el último momento y los abogados de ambas partes revisan la letra pequeña del contrato a la que agarrarse en una negociación en la que la tensión se corta en el aire.

El padre de Messi, Jorge aterriza en Barcelona con la carta de despido de su hijo bajo el brazo, en el Camp Nou le esperan con la factura pendiente por pagar. Pero, ¿quién junta ahora los trocitos de la vajilla rota?

Y ¿cómo hemos llegado hasta aquí? En lo deportivo, ya lo sabemos. En los negocios, el argentino también ha debido driblar las zancadillas y empujones que se ha encontrado a su paso.

La empresa de gestión inmobiliaria El Rincón de Rosario S.L., que tenía con su padre, su hermano Rodrigo y su mujer Antonella, cerró a finales de junio. Los negocios de restaurantes tampoco le están dejando buen sabor de boca y su participación en hoteles le ha llevado a poner su firma en establecimientos turísticos en Sitges, Ibiza y Mallorca y hasta en un hotel de lujo, presentado este verano, junto a las pistas de esquí de Baqueira Beret.

Y entre tantos saltos que ha dado La Pulga en su particular organigrama financiero destaca The Messi Store, la línea de ropa lanzada con la hermana de Tomy Hilfiger y que dirige su hermana María Sol, quizás una de sus empresas que mejor funciona.

Y entre tantos negocios también ha habido más de un traspiés, como la zapatería en la céntrica Avenida Diagonal de Barcelona que tuvo que bajar la persiana llevándose por delante uno de los proyectos profesionales y personales de su esposa Antonella Roccuzzo con Sofía Balbi, mujer de Luis Suárez.

¿Pero cuándo estalló la caja de los truenos? Pues en lo que al malestar económico, que va unido a lo deportivo, Leo Messi pensó en marchar de España entre 2012 y 2014 cuando Hacienda llamó a su puerta y le dijo qué hay de lo mío. Así lo aseguró en una entrevista en la emisora de radio RAC 1. Al final, como en el campo, La Pulga hizo un requiebro a la Justicia y evitó pasar casi 2 años en la cárcel por tres delitos contra la Hacienda Pública, pagando unos 250.000 euros de multa.

El futbolista es consciente que su nombre es una importante marca comercial, la de una importante empresa familiar, y de ahí su propia compañía de publicidad Leo Messi Management.

Que el astro argentino se vaya del Barça supone para la Agencia Tributaria dejar de ganar 50 millones de euros netos al año.

Recordemos que en España Hacienda, sin sudar la camiseta, se lleva más del 50 por ciento de lo que gana un futbolista de élite y eso sí es una jugada maestra.

Pero las huellas que deja Messi en España serán difíciles de borrar. La Fundación Leo Messi invirtió 3 millones de euros en el centro de cáncer pediátrico del hospital Sant Joan de Déu de Barcelona, por citar sólo un ejemplo. En la entrada Materno Infantil del Hospital Vall d’Hebrón a esta hora seguro que hay niños jugando en el parque infantil pagado por el futbolista y con un gran mural pintado en el que podemos ver al Messi más agradecido y comprometido con la infancia. Unos niños, que pronto, muy pronto le preguntarán a sus papás y ése señor de ahí quién es. La respuesta tal vez comience con: ese señor ya no es, pero fue …

Aunque en su partida de nacimiento consta que nació en Rosario, en su identificación como futbolista profesional dice que marcó sus primeros goles con la camiseta del FC Barcelona. Y ahora, el mejor jugador del mundo se va de la ciudad condal sin el homenaje que merece y se fue por la puerta del garaje.

Premonitorio o no, el último espectáculo que representó el Cirque du Soleil en Barcelona, antes de declararse en quiebra por la pandemia, se llamaba Messi 10 y era el recorrido por la vida de Lionel Messi. Él mismo acudió a ver el estreno de este reconocimiento con su familia y amigos, del que quedó constancia en las decenas de selfies compartidos por redes sociales.

Todavía hoy, en algunas calles quedan restos de aquellos carteles que empapelaron la ciudad y en los que se adivina a leer: Messi 10. El juego ha cambiado.

Lo que aún no sabemos es si el juego seguirá en el Manchester City, donde le aguarda Guardiola, o el camión de mudanzas para la familia Messi tendrá otro destino que tal vez coincida con el de alguno de los buenos amigos como Luis Suárez, quien también está haciendo las maletas en las que no podrá faltar una calculadora para seguir haciendo números que sumen al de su camiseta.

Por Jesús Abad

Periodista multimedia desde 1996

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Translate »
error

Haz que Glocal sea mayor y mejor. Compártelo