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Mientras todos miramos hacia los efectos del #coronavirus y a nuestros bolsillos, hay más de un centenar de pesqueros ilegales en aguas de Argentina arrasando con todo lo que encuentran a su paso. Hemos conversado con la coordinadora de la campaña de océanos para Greenpeace Argentina, Luisina Vueso y hemos hablado del viaje que hicieron de norte a sur a bordo del buque Esperanza, de los animales que encontaron en alta mar, de lo que vieron en el fondo del océano, de los más de cien pesqueros ilegales que estaban con los radares apagados, de los pescadores, algunos menores de edad que pueden llevar hasta dos años sin saber ni dónde están y que les pedían conexión wifi para hablar con sus familias.
En resumen, si tienes 20 minutos, te invito a que veas nuestra conversación y las imágenes impresionantes del océano que nos pide ayuda.

Greenpeace resalta la urgente necesidad de proteger el Mar Argentino ante los incidentes reportados esta semana sobre la entrada ilegal de casi 100 buques pesqueros del Este Asiático a la zona económica exclusiva (ZEE) argentina. Por medio de su campaña por la protección de los océanos, la organización ambientalista reclama a los gobiernos en la ONU retomar las negociaciones por el Tratado Global de los Océanos, postergadas por la emergencia sanitaria  que enfrenta el mundo ante el Covid-19.  

Los buques ilegales que ocuparon estas aguas venían tras la pesca de calamar. Se estima que estas embarcaciones pueden llegan a capturar 50 toneladas por noche y algunos barcos pueden llegar a medir hasta 70 metros de eslora.

Mientras la crisis sanitaria nos obliga a encerrarnos en nuestras casas para protegernos del Covid-19 las potencias pesqueras se muestran impunes ante la cuarentena.  A pesar de que las calles se vacían y la actividad humana se redujo lo suficiente como para que disminuyera la polución del aire, el efecto contrario está sucediendo en el Mar Argentino. Cientos de buques llegan hasta estas aguas para saquear y vulnerar el Atlántico Sur”, señaló Luisina Vueso, coordinadora de la campaña de océanos de Greenpeace Argentina. 

Como parte de su campaña por la protección del Mar Argentino, desde el Agujero Azul en el Atlántico Sur, Greenpeace expone una vez más el descontrol de la industria pesquera en aguas internacionales, al límite de la zona económica exclusiva (ZEE) argentina. En esta ocasión la organización ambientalista se encontró cara a cara con un buque tanque de hidrocarburos transportista y proveedor de gasoil, un engranaje clave para la actividad pesquera de los más de 400 buques que cada año saquean el hogar de decenas de especies marinas en peligro. En su gran mayoría, los pesqueros dependen de estos monstruosas “cisternas” flotantes para operar continuamente durante el año sin regresar a puerto.

La organización ambientalista en noviembre pasado evidenció la falta de controles y regulaciones de las aguas internacionales al límite de la ZEE argentina y mostró un océano al borde del colapso.  Según un informe de Greenpeace, las pesqueras en esta región con frecuencia incurren en prácticas ilegales y desreguladas; realizan actividades en contravención de leyes nacionales, regionales e internacionales; no reportan o informan todas sus actividades u operaciones y capturas en alta mar; realizan pesca con embarcaciones sin bandera.  Además, sus técnicas son devastadoras, sumamente dañinas y nocivas para los ecosistemas marinos.

En el marco de la campaña Pole to Pole por la protección de los océanos, Greenpeace llegó al puerto de Montevideo para denunciar la sobrepesca en el Atlántico Sur. Con una flecha de 25 metros sobre el agua con el mensaje “Saqueadores de los Océanos”, identificó a dos buques pesqueros que arrasan con el ecosistema marino. La actividad fue acompañada por la presentación del informe “Protejamos al Mar Argentino de la pesca destructiva”, que revela los impactos de la industria pesquera en la región y el modo en que afecta a especies icónicas como la ballena franca austral.

Por otro lado, Vueso expresó que “La solución no llegará aumentando la supervisión de las aguas argentinas si las vastas extensiones de alta mar no están protegidas, más allá de la ZEE, donde las actividades ilegales y desreguladas ocurren frecuentemente, permitiendo la instalación de más de 400 buques pesqueros al límite del Mar Argentino, amenazando además su ecosistema. Ningún control podrá ser efectivo si no protegemos esta zona. Necesitamos urgentemente un Tratado Global de los Océanos.” 

La ONU se encuentra en las etapas finales de negociación de un Tratado Oceánico Global, pero al día de hoy dichas negociaciones están en pausa por la pandemia provocada por el COVID 19.

Más de 3 millones de firmas

La campaña promovida por Greenpeace ya ha recogido más de 3 millones de firmas pidiendo que los gobiernos del mundo aprueben el tratado internacional que quedó en un cajón con la llegada de la epidemia del coronavirus.

En este enlace, te puedes adherir a la petición.

Según denuncia el grupo ecologista, el hogar de nuestra ballena franca austral está en peligro. Cada año más de 400 buques de pesca industrial arrasan, sin ningún tipo de control, con los recursos de los mares del sur, exponiendo a las ballenas y a otras especies a chocar con sus embarcaciones o a quedar atrapadas en sus redes. Además, la pesca sin control también saquea el alimento de delfines, orcas y elefantes marinos.

Estas flotas de potencias pesqueras aprovechan la falta de protección de las aguas internacionales que bordean al Mar Argentino para realizar prácticas de pesca destructiva e indiscriminada en busca de merluza, merluza negra y calamar, que luego venden a mercados donde se cotizan a un alto precio. Algunos de esos barcos incluso apagan sus radares para ingresar directamente a aguas argentinas de manera ilegal.

Por Jesús Abad

Periodista multimedia desde 1996

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