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“Semos una grande familia y nos queremos. Nos encanta la música y la electrónica”. Una de las participantes de la fiesta rave celebrada desde fin de año en Llinars del Vallès (Barcelona) recibió con estas palabras a los agentes de la policía autonómica.

Imagen captada de video difundido por redes

Con los pechos al descubierto y alzando las manos en alto, su imagen ha abierto los informativos en estos primeros días del año. Es una de las 215 personas que identificaron los cerca de 500 agentes policiales intervinieron en el operativo. Hubo dos detenidos, una mujer holandesa de 29 años y un hombre español de 22 años a quienes se les abrieron actas de denuncia por desobediencia grave a la autoridad.

Foto: Mossos d’Esquadra

Entre las personas identificadas, había un total de 100 españoles, 35 franceses, 10 italianos y 10 con nacionalidad andorrana.

La fiesta duró 40 horas, el tiempo que la policía autonómica tardó en intervenir, alegando que en plena pandemia era necesario seguir los protocolos del departamento de Sanidad de la Generalitat. Cabe destacar que tras el operativo, no se les hizo a los participantes ningún tipo de test de antígenos ni prueba PCR.

Por parte del gobierno de Catalunya se ha reconocido que debe “ser revisada” el protocolo de actuación de los efectivos policiales ante situaciones como las que tuvieron lugar en esa fiesta clandestina celebrada en la nave abandonada de una antigua fábrica de ladrillos.

Pedían “unión” porque el “sistema no funciona”. Foto: Anna Punsí publicada en redes.

La fiesta comenzó el jueves 31 de diciembre hacia las 21 horas y acabó a las 12 del mediodía del sábado, después de la intervención policial. En el desalojo de la nave industrial abandonada, había unas 300 personas de diversas nacionalidades, la mayoría de ellas sin mascarilla.

El operativo policial concluyó con pruebas de alcoholemia y de droga a los participantes a quienes les podrían caer multas de unos 3.000 euros a cada uno por incumplir la normativa sanitaria para evitar los contagios por Covid-19.

Las otras freeparty de la pandemia

Más de 2.500 participantes reunió la fiesta ilegal celebrada en la Bretaña francesa. En esa rave, hubo altercados entre la polícia y los participantes e incluso quemaron un vehiculo policial. Se impusieron multas, se requisó el material y se realizó test de antígenos a todos los participantes tras habilitar un gimnasio cercano.

Qué es una rave o free party?

La palabra inglesa rave significa delirar o desvariar y el origen de las llamadas rave parties se remonta a finales de la década de los 80, cuando en algunos países de Europa se celebraban fiestas clandestinas como rechazo a la restricción de horarios.

Fábricas y locales abandonaron situados en las afueras de las ciudades eran en sus inicios los lugares elegidos para esos encuentros multitudinarios para escuchar y bailar música electrónica.

De Gran Bretaña se extendieron rápidamente por otros países europeos como Holanda, Francia o Alemania. Entre las características de las rave parties destaca la presencia de un disc jockey que generalmente interviene gratuitamente, un equipo de sonido de alta potencia que acostumbra a superar los decibelios legalmente permitidos y la asistencia de participantes que suelen llegar en furgonetas o caravanas y que llevan su propia comida y bebida y en algunos casos con animales de compañía.

Las imágenes difundidas de las últimas fiestas de este tipo organizadas coincidiendo con la llegada del nuevo año, en plena epidemia, han quebrantado además las prohibiciones de reunión de más de diez personas y la celebración de este tipo de eventos más allá del horario limitado para estar en la calle, que en el caso de España era la 1 y media de la madrugada del primer día del año.

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