Minas artesanales de RubayaLa búsqueda de supervivientes se hace sin apenas medios.

La cifra de víctimas por el catastrófico deslizamiento de tierra en la localidad minera de Rubaya, en el este de la República Democrática del Congo (RDC), ha ascendido drásticamente. Según fuentes locales y ex autoridades administrativas de la zona, los fallecidos ya superan los 400, lo que convierte a este suceso en uno de los peores desastres mineros de las últimas décadas en el continente africano.


El origen del desastre: Lluvias y fragilidad del terreno

El incidente comenzó el pasado miércoles 29 de enero, cuando intensas lluvias provocaron el colapso de una ladera en una explotación de coltán, mineral crítico para la industria tecnológica global. Un segundo deslizamiento el jueves por la mañana terminó por sepultar a decenas de mineros artesanales, mujeres comerciantes y niños que se encontraban en el lugar.

Fuentes locales confirman la magnitud

Aunque la zona está actualmente bajo control del grupo rebelde Movimiento 23 de Marzo (M23), lo que dificulta el acceso de organismos oficiales del gobierno de Kinshasa, diversos líderes civiles han dado la voz de alarma:

  • Ngendu Mwabura, exjefe administrativo de Mupfuni Kibabi, confirmó a la agencia EFE que el balance provisional ha pasado de 300 a más de 400 fallecidos.
  • Telesphore Nitendike, presidente de la sociedad civil de Masisi, describió la situación como «enorme» y lamentó la falta de recursos técnicos para las labores de rescate.
  • Portavoces locales vinculados a la administración de facto del M23 habían cifrado inicialmente las muertes en torno a 220, pero la recuperación de cuerpos en los pozos ha disparado la estadística.

Rubaya: El corazón del coltán y el conflicto

La mina de Rubaya no es solo un centro de extracción; es un enclave estratégico que produce entre el 15% y el 30% del coltán mundial.

Dato ClaveDetalle
UbicaciónTerritorio de Masisi, Provincia de Kivu del Norte.
RecursoColtán (Tantalio), esencial para smartphones y laptops.
Control actualGrupo rebelde M23 / AFC desde 2024.
Causa técnicaMinería artesanal manual en terrenos inestables durante temporada de lluvias.

El gobierno central en Kinshasa ha denunciado que la tragedia es consecuencia de la «ocupación armada y el saqueo organizado», señalando que las condiciones de seguridad son nulas bajo el control rebelde.


La tragedia de la mina de coltán de Rubaya Este video ofrece imágenes de la zona y testimonios iniciales sobre la magnitud del colapso en el noreste de la República Democrática del Congo.

Desafíos en el rescate y crisis humanitaria

Las labores de búsqueda se realizan casi exclusivamente de forma manual. «La comunidad busca a sus fallecidos sin apoyo externo», señalan activistas locales. La falta de maquinaria pesada y la persistente inestabilidad del suelo hacen temer que muchos cuerpos queden sepultados permanentemente.

Este desastre vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre los «minerales de sangre» y la responsabilidad de las cadenas de suministro tecnológicas en la supervisión de las condiciones humanas en las minas de origen.

Voces desde el terreno: «La tragedia es enorme»

Activistas y representantes de la sociedad civil de Masisi han sido los primeros en alertar sobre la magnitud real del desastre, que supera con creces las cifras oficiales iniciales.

  • Telesphore Nitendike (Presidente de la Sociedad Civil de Masisi): En declaraciones recogidas por agencias internacionales, Nitendike ha sido tajante: «Ya superamos los 400 muertos. La tragedia es enorme porque las víctimas no son solo mineros artesanales, sino también comerciantes y niños que estaban en la zona».
  • Ngendu Mwabura (Ex jefe administrativo de Mupfuni Kibabi): Confirmó que la recuperación de cadáveres en los pozos ha sido constante, elevando el conteo de 300 a más de 400 fallecidos en cuestión de 24 horas.
  • Clovis Mafare (Activista y ex minero): Ha denunciado la precariedad extrema: «La gente excava en todas partes sin medidas de seguridad. En un solo pozo puede haber hasta 500 mineros; si uno colapsa, afecta a todos los túneles paralelos».

Testimonios de supervivientes

Munguiko, un minero que perdió a cinco amigos y a su hermano mayor en el colapso, relató a medios locales: «Esto se ha vuelto normal para nosotros. Aceptamos el riesgo porque es nuestro único medio de supervivencia. Fui salvado esta vez, pero volveré a la mina pronto porque no tengo otra opción».


Análisis: ¿Por qué colapsó la mina de Rubaya?

Los activistas señalan tres factores críticos que han confluido en esta tragedia:

  1. Lluvias Torrenciales: El suelo de arcilla de Kivu del Norte se vuelve extremadamente inestable durante la temporada de lluvias.
  2. Falta de Administración: Desde que el grupo rebelde M23 tomó el control de Rubaya en abril de 2024, no existe una supervisión técnica ni de seguridad minera estatal.
  3. Explotación en «Zona Roja»: El gobierno de Kinshasa ha recordado que Rubaya fue clasificada como «zona roja» (prohibida para la minería) debido a su inestabilidad, pero la explotación artesanal ha continuado bajo el régimen rebelde para financiar el conflicto.
Factor de RiesgoImpacto en Rubaya
Minería artesanalTúneles excavados a mano sin soportes estructurales.
Población vulnerableAsentamientos informales construidos sobre las laderas de la mina.
Conflictos ArmadosEl M23 recauda unos $800,000 mensuales en tasas, pero no invierte en seguridad.

Rescate manual y riesgo de epidemias

La sociedad civil local ha hecho un llamamiento desesperado a la comunidad internacional. Actualmente, las labores de búsqueda se realizan con palas y manos desnudas.

«La gente viene de todas partes a buscar a sus seres queridos como puede, sin recursos ni equipo», subrayó Nitendike. Los activistas advierten además sobre un riesgo sanitario inminente: si los cuerpos sepultados bajo toneladas de lodo no son recuperados o enterrados adecuadamente, podrían originarse brotes de enfermedades en la región.


Este reporte ha sido elaborado con información de fuentes locales en Kivu del Norte y reportes de agencias internacionales fechados en febrero de 2026.

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